Balconies.

Balconies.

Sobrevivir no ha sido fácil. La guerra no parecía terminar.

...

"No andes por caminos trazados, pues, solo conducen a donde otros han ido". Alexander Graham Bell


Capítulo XVII

 

 

Guitarras, baterías, piano...

Estaba rodeado y por primera vez no me sentía en armonía con esa habitación. Me sentía acorralado. Incómodo.

Tomé la guitarra acústica, una de mis favoritas, la posicioné bien para comenzar a tocar un estruendoso y horrible sonido.

-¿Qué mierda estás haciendo, Nicholas Jonas?

La voz de Joseph había retumbado en toda la habitación haciendo callar a mis dedos, viendo como estático y en el medio de la habitación no conciliaba componer algo.

-No lo sé- Confesé -No puedo hacer música.

Jamás, repito jamás, pensé que en algún momento podría decir e incluso pensar eso.

Maldije en mis adentros sin saber que estaba pasando, sin saber como rayos había llegado a eso.

-¡Ves! ¡Te lo dije! Tú vida sería una completa basura sin ______________.

Sus ojos se posaron fríos y con rencor en mí. No entendía nada; era como si al despertar de un sueño todo había cambiado y había sido para mal.

Mi hermano debía estar bromeando. ¡No había ninguna razón para sacar de mi desdichada vida a la mujer que comenzaba a obsequiarle el sentido!

-Joe, no sé que hablas. Yo amo a __________ y no pienso sacarla de mi vida.

Con un todo calmado y pausado intentaba hacerlo entender. Probablemente él ya estaba enloqueciendo o algo así.

Él miró su muñeca viendo la hora en un reloj inexistente.

-¡Bravo hermano! El tiempo pasó, y tuviste miedo de comprometerte con una mujer. Vaya hora a la que te vienes a dar cuenta de estas cosas.

Dijo eso y hecho una furia salió de ahí.

Mis manos temblorosas dejaron la guitarra encima del piano para luego ir hasta mi cabeza y enterrarse entre mis cabellos.

¿Cuando había pasado esto? ¡Maldita sea! Las lágrimas comenzaron a acumularse en mis ojos. Ni siquiera sabía que era lo que sentía.

Sin pensarlo dos veces salí casi trotando a la casa del costado, a la casa vecina vi la silueta de Joe en la sala y al salir me di cuenta que no estábamos donde creía.

Paré en seco viendo lo que era totalmente desconocido.

Volví a entrar aterrado.

-¿Dónde estamos, Joe?- Mi voz estaba temblando -¡Maldita sea! No entiendo nada.

Ni siquiera podía pensar bien, fruncí mi ceño y rápidamente pasé mis manos por mi rostro.

-Oh, Nick. Vamos. ¿No recuerdas? Tuvimos que mudarnos cuando decidiste sacar a quien amabas de tu vida- Me fulminó con la mirada -Tenemos un concierto que dar en cinco horas. Espero que sí recuerdes que tienes una podrida vida de famoso.

El sarcasmo de Joe me dolía bastante y me hacía querer desplomarme.

Entonces, prácticamente ya no era nada de lo que quería ser.


Desperté. Temblaba sudoroso y agitado casi cayéndome de la cama. Todo había sido una mala jugada de mí para mí. ¿Que tal eso?

Jacob dormía a mi lado tranquilamente. Me sorprendía que no hubiese despertando aun cuando parecía que estaba dándome un ataque epiléptico.

Suspiré sentándome al borde de la cama y pasando rápidamente las manos en mi rostro en señal de frustración vi el reloj que marcaba las 03:03 am, necesitaba salir a respirar un poco de aire y así lo hice.

-¿Qué haces acá?

Me preguntó ella que desde su balcón sin mirarme.

No había notado su presencia hasta escucharla hablar por lo que me sobresalte.

-Vine a respirar aire fresco- Expliqué viendo como su mirada se perdía en el cielo sin estrellas y dándole gracias a Dios de que ella aun estuviera de alguna manera u otra dentro de mi vida -Y a cerciorarme de que aun sigues aquí.

Sonreí un poco bajando mi mirada.

Vaya, Nicholas. ¿Por que temes tanto dar un paso más con ella?

-¿Por qué debería irme?

Su ceño fruncido me alivió, ella no tenía intenciones de irse pero lamentablemente si en cualquier momento le pasaba esa idea por la cabeza era libre de tomar sus decisiones.

-En algún momento te vas a cansar de tanto esperar algo más de mí.

-Pues, apresúrate.

Me miró unos segundos por vez primera en los pocos minutos que había compartido ahí con ella, se acercó y besó mi mejilla para luego marcharse sin decir palabra alguna.

Y entonces fue ahí cuando me di cuenta que... El tiempo ya se está agotando.

 

Signs of life.

¡HOOOOLA!

No saben el notición de último momento... ¡sigo viva! xD

Lamento haberme ido tan repentinamente y por un tiempo tan largo.

He estado tan ocupada que tuve que dejar todo esto por un largo rato.

Pero ya he vuelto... ¡Aquí me tienen!

Ahora mismo les estoy escribiendo un nuevo capítulo.

Hasta pronto, muy pronto.

PD; Feliz día a todas las devotas de la Virgen de Guadalupe. \o/

HEEEEY, GIRLS.

Hola, chicas.

¿Cómo están todas mis queridas lectoras? Espero que muy bien.

¿Ya leyeron lo que está al costado derecho? 90 minutos... Sin prórroga. Era será la novela con la que seguiré al terminar esta, claro que si ustedes quieren. Es algo muy diferente, sin dudas un proyecto bastante innovador o por lo menos así pienso. Una novela que tendrá muchísimo que ver con el fútbol pero claro que sin perpder ese toque romanticón al puro estilo Jonas, y quien sabe... A lo mejor y hasta puede haber uno que otro capítulo hot. Ustedes deciden.

Con mucho cariño; Marie Jones.

Capítulo XVI

 

 

Abrí mis ojos.

Todo era totalmente blanco, pulcro. ¿Donde rayos estaba? Oh, sí. Me tomaron sólo cinco segundos para darme cuenta que estaba en un centro clínico.

Divisé a lo lejos dos siluetas. Un hombre y una mujer que vestían ropa clínica.

Instantáneamente mis pensamientos vagaron y no fueron muy lejos. ¿De que se trataría esta vez? ¿Había intentado quitarme la vida o me había desmayado por dejar de comer?  Vaya. No recordaba exactamente lo que había ocurrido, pero eso era lo más frecuente por lo cual podía estar en un lugar como este.

De repente, sin más ni menos, mi cuerpo estaba impotente y cansado. Era como si hubiera corrido miles y miles de kilómetros por horas, como si un camión que pesaba toneladas me hubiera arrollado. Intenté hablar o moverme, mis intentos fueron fallidos.

-Has despertado, bella.

Esa voz recorrió un pequeño camino en mi oído hasta hacer retumbar de poco a mi tímpano. Hizo que en mis adentros me estremeciera y con unas fuerzas que creí inexistentes giré mi rostro hacia donde provenía.

Tan perfecto como siempre, sonreía viéndome como jamás lo había hecho. Nick vestía esa ropa especial que le obligaban a usar para poder entrar a las áreas que probablemente eran restringidas pero él siempre buscaba excusas para romper reglas.

-Perdí la cuenta del tiempo que has dormido, quizás sean un poco más de 5 horas- Suspiró y noté en él un cansancio- Gracias a Dios el parto ha sido exitoso, mi amor.

Mis pupilas se dilataron al escuchar la última frase articulada por sus labios. ¿Había dicho parto? ¡¿Cómo podía ser eso posible?! Si esto se trataba de una broma era realmente de mal gusto, me enojaría con él.

Pasaron unos minutos de silencio desgarrador. Estaba juntando fuerzas para hablar y pedir tantas explicaciones que evidentemente necesitaba.

-Nicholas...- Como podía le hablaba, y trataba de capturar toda su atención -No entiendo.

Fruncí mi ceño.

De a poco me sentía mejor en cierta forma, afortunadamente.

Aun no lograba entender y él se tomaba el tiempo para responder. Esos minutos silenciosos e intrigantes podrían matar a cualquiera. ¿Y a quien no? Me había hablado de un parto que había sido exitoso y yo simplemente no entendía absolutamente nada. No sabía como había llegado ahí, no recordaba haber estado embarazada alguna vez y peor aun... ¿Había intimidado con Nicholas? Santos cielos, juraría ser virgen. No podía recordar alguna vez en que ellos habían tenido relaciones sexuales.

-¿No te pone feliz? Finalmente somos padres. Tenemos dos bebés, mi amor. El bebé que tanto esperabas, la nena que yo tanto anhelaba.

Podía ver en sus ojos que él no me entendía. Se desesperaba por tratar de explicarme, y yo me desesperaba al no entenderle. Si bien recordaba, era la primera vez que nuestra comunicación se veía interrumpida o errónea.

-Vaya. Sra. Jonas, que bueno que ya está despierta. Afuera están aguardando muchas personas por usted- No había notado la presencia de otra enfermera en la habitación. Intenté sonreír con amabilidad pero apostaba que sólo había conseguido espantar a la chica con una de mis sonrisas frías -Le diré a su cuñado que pase, y también al pequeño Jacob. Ya todo el mundo aquí en la clínica lo conoce.

Rió ignorando mis gestos y desapareció por una gran puerta que estaba al terminar un corto pasillo al lado derecho.

-Escucha, __________. No tienes que darte de desentendida para hacerme notar que no quieres a los bebés. Yo puedo hacerme cargo de ellos sin problemas, he podido perfectamente cuidar a Jacob.

Ni siquiera me estaba mirando, pero podía ver como sus ojos adoloridos se posaban sobre la manila de la puerta.

Él no me estaba entendiendo, yo tampoco lo hacía. La idea de ser la madre de sus hijos me alegraba, sólo que... ¿Cómo y cuando había pasado? Obviamente el desconcierto se apoderaba de mí, y no podía demostrar ese júbilo que sentía.

-No, no. Nicholas entiéndeme...- Iba a proseguir con la explicación si no fuera sido por el sonido de la puerta abriéndose seguido de unos gritos de alegría de quienes entraban. Nick se levantó inmediatamente cuando ambos vimos como Joe y Jacob se acercaban -Hola.

Un saludo, quizás extraño y frío era lo que podía ofrecer por los momentos. No se me daba eso de sonreír falsamente en estas circunstancias.

-¡Mami!

Se acercó bastante hasta posar sus labios sobre mi mejilla.

Me sorprendí al escuchar esa palabra. Jacob estaba llamándome mamá.

-¿Cómo van los dolores, cuñada?- Bromeó enseguida Joseph, tan típico de él -Sólo bromeo.

Imitó al pequeño Jonas, y también me dio un beso en la mejilla.

Me mantuve silenciosa hasta que la puerta volvió a ser abierta.

-¡__________!- Elevó la voz una muchacha que realmente no recordaba haberla conocido en algún momento -Tus bebés son hermosos, amiga.

¿Amiga? Yo no podía decirle amiga a alguien que no conocía.

-Gracias.

Con voz débil pude decirle a la desconocida.

-Danielle, no la asustes. Debe estar muy cansada- ¡Dios mío! Kevin sí que me comprendía -Sólo te voy a adelantar que la beba tiene tus ojos pero el resto es exactamente de Nick, y el bebé es una replica en miniatura de su padre.

Sonrió y se quedó viéndome por unos segundos.

La idea de tener dos seres idénticos a Nicholas era encantadora y me enloquecia, la idea de que se fueran alojado dentro de mí al menos unos nueve meses era mejor aun y aunque aun no me acostumbraba a eso podía sentir como ese instinto maternal estaba emergiendo dentro de mí y haciendo un gran espacio en mi corazón para ellos.

Por tercera vez, y esperaba que fuera la última, la puerta se abrió y dejó ver aquellos oscuros y hermosos rizos de la madre del hombre que amo. Denise venía en compañía de su esposo Paul Jonas; más atrás venía Nicholas con el doctor.

Los señores Jonas sonreían con la mirada puesta en sus brazos, fue entonces en ese momento cuando me di cuenta que traían a mis pequeños.

Mi pulso se aceleró al ver las criaturitas, mis ojos se aguaron discretamente. Ahora sí que no podía creerlo, era realmente algo de otro mundo.

Uno de ellos comenzó a llorar ruidosamente como los bebés suelen hacerlo, busque con la mirada y observe a mi nena vestida totalmente de rosa. Era ella quien lloraba.

-_________, veo que estás mejor- Comentó sonriente el doctor -Tu nena tiene hambre.

Miró a todos los demás, tratando de decirles algo que sólo las mujeres entendieron.

-Será mejor que dejemos a ________ y Nick con sus bebés para que puedan alimentarlos.

Rió y todos vimos como Paul le entregó a nuestro nuevo pequeño a su hijo. La imagen me conmovió un poco.

Una vez Nicholas y yo solos, intenté procesar en mi mente que tenía que sacar mi seno y dárselo a la bebé. Lo miré y me sonrió emanando confianza, luego posó sus ojos sobre su hijo.

Observé con detalle a la niña, era realmente hermosa. Tenía el cabello castaño muy claro y se le comenzaban a formar pequeños rizos, la piel era blanca parecía un pequeño copo de nieve y a pesar de no tener ni siquiera 24 horas de vida uno que otro lunar podía verse en su hermoso y angelical rostro.

Comencé a alimentarla y mis ojos seguían amenazándome con derramar algunas lágrimas.

Miré a la otra personita, a quien Nick tenía entre sus brazos. Kevin no pudo ser más preciso... ¡Idéntico a su padre!

Bajé mi mirada, vi como ya tranquilizada la pequeña intentaba abrir sus ojos. Casi lo lograba y...



Desperté. No estaba asustada, no sabía como se llamaba eso que raramente estaba sintiendo.

Todo había sido un sueño que no lograba digerir. Tan real, tan vivo.

El reloj marcaba las 8:59 am, el sol estaba perfectamente acomodado en el cielo entre las nubes. Los pájaros cantaban. El viento mecía las hojas de los árboles de izquierda a derecha y estas a su vez producían un sonido tan encantador.

Me levanté en un solo movimiento, aun en shock. Fui casi corriendo hasta el baño, y cuando estaba frente al espejo de cuerpo completo mi expresión era sería y fría.

Llevé mis manos hasta mi vientre, quería palparlo plano y sin nadie dentro de él. Sonreí con melancolía deshaciéndome de la idea de ser madre, de ser la madre de los hijos de Nicholas Jonas.

Aun no era parte de esa familia, Jacob no me decía mamí, no era la esposa de Nick, aun no habíamos tenido relaciones sexuales, no era madre. Ni siquiera éramos novios, seguíamos enojados.

No había sido más que un sueño frustrado, un deseo apresurado.

 

 

 

Hola, chicas.

Si no comentan lloraré T-T

En el capítulo anterior tan solo tuve 6 comentarios. Eso no está bien.

Por favor, comeeeeenten.

Las quiere; Marie. xo

Capítulo XV


Incomodidad, molestia, tedio y fastidio.

Recordé con facilidad aquellos días en que parecía no encajar en la sociedad, esos días en que el resto del mundo parecía tragarme o fulminarme con tan sólo mirarme. No me sentía bien.

Por primera vez, estando tan cerca de Nicholas Jonas sentí que no estaba a su altura. ¿Por qué? Estaba completamente rodeada de personas que probablemente ya sabían bastante de mí y especulaban mi presencia junto a la de su adorado Nick.

Jóvenes modelos con cuidadas y nobles figuras, deseados por cualquier persona. Personas que poseían esos dones de cantar, tocar y hacer música. Estaban aquellos que se le daba la actuación de manera tan fácil, como si fuera pan comido. También esos grandes adinerados y reconocidos... Que quizás por un golpe de suerte o fortuna eran famosos.

Me era casi imposible no pensar en esos comentarios negativos que probablemente pasaban por la marea de pensamientos de cada una de las personas que me observaban.

Definitivamente ese no era mi lugar, debía irme pero ¿Cómo se lo decía a Nick? Estaba tan entretenido con esa chica, llevaban al menos una media charlando y eso me tenía muy mal. Le estaba celando, como nunca lo había hecho.

Yacía aproximadamente unas dos horas que habíamos llegado al lugar donde los grandes famosos de Hollywood y sus acompañantes se reunían una vez al año, y Nick no se había atrevido a dirigirme la palabra.

Sin darle vueltas al asunto me alejé de él y su famosa amiga, yendo a algún lugar al que no conocía.

-¿A dónde crees que vas?

Respiré aliviada al escuchar como Joe venía a mi rescate.

Increíblemente, la persona que me había traído se había olvidado de mí y gracias a Dios su hermano estaba dispuesto a ayudarme.

-No lo sé- Admití suspirando cansada -No sé porque acepté venir.

Llevé mis manos a mi rostro y ahí lo escondí.

-¿Nick te dejó sola, cierto?

Tomó mi mano con toda confianza y entramos a un salón donde las luces descendían por las elegantes paredes como si se trataran de cortinas, y algunas estrellas con varios colores también alumbraban el espacio.

-Muy cierto.

Frené en seco al ver el montón de personas bailando. Yo no iba a bailar.

-¿Qué ocurre?

Preguntó frunciendo su ceño como si de algo mala que él hubiera hecho se tratara.

-Hay demasiada gente ahí, Joe. Estoy literalmente, huyendo de ellos.

Me di media vuelta y observé el montón de mesas con gente sentada alrededor de ellas y conversando animadamente, y al fondo clavé mi mirada en Nick quien a pesar de que hablaba con la misma chica me estaba mirando serio y con cierto aire de desconcierto.

-Ven- Se encaminó entre tantas mesas captando más de una mirada, y eso lo odié. No le importó, siguió caminando e incluso saludó a algunos en el trayecto y me presentó un par de veces. Llegamos a la mesa donde se encontraba su hermano y enseguida él y ella nos miraron-Hola, Selena.

Arqueó ambas cejas como si de una sorpresa se tratara, el mediano de los Jonas parecía ser un payaso con la mayoría de sus expresiones.

Miró al chico moreno con cabello negro y un poco liso, fulminándolo con la mirada sin que la chica, Selena, se diera cuenta.

-Hola, Joseph. Tiempo sin vernos. ¿No crees?

Colocó las manos sobre la mesa, entrelazando ambas y sonriendo un poco.

-Creo que sí- La miró a ella y luego a mí -Oye, ella es mi mejor amiga __________. Linda, ella es Selena, una colega.

Nick carraspeó un par de veces, viendo mi mano y la Joe juntas. Reí en mi interior pues si yo estaba celosa, él estaba el doble. Aunque, el no tenía de que preocuparse porque la persona con quien me estaba viendo no era más que su hermano, en cambio yo no tenía ni la mínima idea de quien era Selena o cual era su relación con él.

-¡Vaya! Un placer conocerte.

-Al contrario, el placer es mío.

Mentí, de hecho no era un placer conocerla.

-Qué dulce de tu parte traer a _________ e incluirla en este medio, eso quiere decir que vas más allá con ella.

Todos reímos al escuchar eso como si de un buen chiste se tratara. Todo lo que había dicho era un par de disparates.

-Claro que no.

Negó inmediatamente.

El chico que supuestamente estaba enamorado de mí, no había dicho ni una sola palabra ya que estaba sumergido en su Smartphone.

-¿Ah, no?- Arqueó una de sus cejas -Se ven tan acaramelados ambos. ¿No es cierto, Nicky?

Colocó una de sus manos en la barbilla, levantando un poco su rostro y así provocando que él nos viera mientras yo sólo ardía por dentro.

-Verás - comenzó a explicarle -La trajo mi hermano, no yo. Él y ella son novios.

Sonrió victorioso mientras nosotros, los supuestos novios, sorprendidos por las barbaridades que había dicho le mirábamos

-¡Oh! No me habías dicho que tenías novia, querido- Se colocó de pie y di gracias a Dios y a Joe -Los dejo porque alguien me espera. Un gusto conocerte _________. Adiós.

Con pasos presumidos y contoneando sus caderas de derecha a izquierda desapareció entre tanta gente.


•••


No habíamos querido liberar la tensión durante el evento por miedo a que alguien nos escuchara y formaran el gran escándalo para las revistas de chismes; para mi desgracia desde que los Jonas Brothers habían decidido regresar al mundo del espectáculo, cambiaba drásticamente el panorama de todos.

Caminamos hacia el lujoso auto de ellos, dentro aguardaba el chófer quien era un hombre e confianza para la familia Jonas.

Yo entré primero evitando los flashes que habían aparecido de repente, luego entraron los otros dos que ya estaban más que acostumbrados a eso.

-No seas tan celosa, mi vida.

Intentó besarme pero lo quité mi rostro de su alcance.

-¿Te divertiste con Selena?- Pregunté desviando mi mirada, estaba enojada -Oh, como no. Parecía una completa estúpida y tonta ahí sentada tratando de evadir las miradas matadoras de tus colegas mientras tu solo te disponías a reír con ella. Iba a desaparecer para dejarte el camino libre con ella, pero puedes considerar a Joe como el que te arruinó los planes.

Miré a mi salvador que silencioso no intervenía en la discusión, le sonreí un poco.

-No sé porque rayos te ibas a ir, debías permanecer ahí conmigo y no irte con mi hermano por ahí tomados de manos haciendo que el resto de las personas piensen que son algo más que simples amigos.

Pasó una de sus manos por su rostro, era señal de que estaba frustrado.

-No puede ser, estás celoso por tu hermano.

Reí negando sin mirarlo.

-Y tú celosa por...- paró en seco reconociendo su error -Por ella.

Susurró.

No se dijo más en todo el camino. Un poco de música para tratar de disfrazar la tensión en el ambiente, y afortunadamente llegamos inmediatamente a nuestras casas.

Me despedí de Joe con un buen abrazo y de Josh, el chófer. A Nicholas ni siquiera me molesté en mirarlo.

Capítulo XIV.

 

 

 

Allá estaba titilando en varios colores aquel lucero que alumbraba todas las noches junto a la ahora naciente luna, llevaba al menos unos treinta minutos observándolo y lo hubiera seguido viendo de no haber sido por los oscuros rizos que se interponían en mi vista panorámica del cielo.

Cuando le mire pude darme cuenta que sus ojos castaños estaban clavados en los míos, y en ese instante los míos en los suyos. Nunca hubiese imaginado lo mucho que podía transmitir una mirada, hasta conocerlo a él. Con tan sólo regalarme una de esas podía hacer que mi corazón se detuviera por un segundo, podía hacerme sentir el centro de su universo.

No sonreía, no hacía nada. Sólo estaba ahí pacifico observando y detallándome, me sentí intimidada pero no me importó. Podría soportar esa corriente de miedo estúpido que pasaba por dentro de mí una y otra vez, con la condición de que fuera él quien estuviera produciendo eso.

Suspiró, suspiré tras escuchar el suyo.

-¿Hace cuanto estás acá afuera?

Rompió la fina capa de silencio que nos envolvía y nos mantenía al borde de las múltiples incógnitas que dentro de nosotros se formaban.

Quité mi vista de él, y la posé de nuevo en la luna y el lucero. La hermosa luna y brillante lucero.

-No lo sé, quizás lleve un poco más de media hora- Bajé mi vista y miré mis manos posadas en la barandilla del balcón, muy cercas de las de él -He estado observando la luna y aquella estrella. ¿No te parece hermosa la vista?

Sin querer coloqué mi mano encima de la de él, en un movimiento rápido y brusco intente quitarla pero en el camino Nicholas la tomó.

-Sí, lo es.

Dijo aun mirándome como si respondiera sólo por inercia. Llevo mi mano hasta sus labios y fue ahí donde le dio un tierno y tímido beso.

-Deja de hacer eso, por favor.

Le pedí con voz impotente, no quería que dejara de hacerlo pero tenía que hacerlo. Me molestaba, en cierto modo, que fuera así. Él y yo no éramos algo que ameritaba ese trato especial.

-No puedo dejar de hacerlo- Admitió -No me pidas cosas absurdas, ____________.

Suspiró y se cruzó de brazos estando pensativo. Dio un par de pasos y se comenzó a alejar de mí.

-Nick, tienes que entender que sólo somos unos conocidos. No somos algo que... que amerite que andemos besándonos donde sea.

Quizás sonaba duro, quizás él terminaría odiándome esa noche y ese sentimiento de amor se desaparecería todo por mi culpa, por mi estúpida culpa.

-Es que... ¿Quieres que te pida ser mi novia ahora mismo?

Me tomó ambas manos como si fuera a hacerlo, mis ojos se dilataron inmediatamente delatándome frente a él. Sonrió satisfecho al ver mi reacción, sonrió como sólo Nicholas Jonas sabe hacerlo.

-No, Nick... Digo, sí me gustaría pero no ahora.

Solté una de mis manos y la coloqué en su rostro atrayendo su rostro para posar sus labios sobre los míos.

-No logro entenderte, __________. Me has dicho que no te bese.

Dijo sonriendo un poco a sólo unos centímetros de mis labios. Él anhelaba tanto como yo ese beso, o probablemente más.

-Soy yo quien va a besarte, Nicholas. Deja de quejarte.

Sonreí también acercándome a sus labios o mejor dicho, acortando los pocos centímetros que nos separaban y además de estar llevando la contraria a mis estúpidos y absurdos principios, estaba apresurando las cosas de alguna u otra manera.


~*~

Estaba de brazos cruzados entretenida recostada sobre sus piernas y maravillada escuchando las historias y anécdotas sobre su vida. Quería saber más de él, quería saberlo todo.

La noche seguía siendo magnifica, ya no miraba tanto la luna y el lucero. Ahora mi atención la capturaba el chico de cabellos rizados, y con atractivos lunares en su rostro.

-¿Y no pensabas decirme que eres un famoso músico, actor, productor, cantante y autor?

Levanté una de mis cejas, desafiándolo y esperando que su respuesta fuera una inteligente.

-No, no lo había pensado.

Confesó sonriendo y mirando la expresión de mi rostro.

-¿Cómo dices que se llaman? ¿Jonas Brothers?

Me senté a su lado, para poder mantener la conversación que se podía decir se ponía cada vez más interesante.

-Así es.

Volvió a sonreír, esta vez con un poco de nostalgia en su rostro. Probablemente, extrañaba aquella vida de artista que desde hace bastante ya no tenía.

-¿Me cantarías un poco de alguna canción?

Expectante clavé mí mirada sobre él, intentado hacer que aceptara mi petición.

-Está bien.

Rió un poco tímido, y me miró.

No dije nada, sólo esperé a que comenzara con la canción.

-Take my hand tonight

We can run so far

We can change the world to anything we want.

We can talk for hours just staring at the stars...

They shine down to show us.


Su voz era de esas que en un poco tiempo lograban hipnotizarte, era realmente melodiosa.


You know when the sun forgets to shine
I'll be there to hold you through the night
And we'll be running so fast we can fly tonight
And even when we're miles and miles apart
You're still holding all of my heart
I promise it will never be dark
I know..we're inseparable


Tomó mi mano y le dio un corto pero cariñoso beso.

-La letra es... demasiado hermosa.

Luego de eso, quedó un silencio. No sabíamos si era incomodo o confortable, sólo claro que era un silencio el que nos envolvía.

-Ya todo eso quedó atrás.

Susurró con un poco de incredulidad en su voz.

-¿No te gustaría volver a los grandes escenarios con tus hermanos?

-_____________, los Jonas Brothers sólo son una hermosa sombra del pasado... Fueron tiempos buenos pero como a todo, le llegó su final.

Se colocó de pie, sin decir algo más.

-¿A dónde vas?

Le pregunté al ver como daba un par de pasos vacilantes, estaba yéndose.

-Debo entrar a casa. Es hora de que tú y yo descansemos. Buenas noches, preciosa.

Se acercó una vez más, besó mis labios con dulzura y se alejó sin dejar que me despidiera de él.

-Buenas noches, Nicholas.

Susurré para mí ya que él ya no estaba.

    ~*~

Hay momentos de los cuales sólo quedan los bonitos pero tristes recuerdos.

 

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PRÓXIMAMENTE...

 

90 MINUTOS

Sin prórroga.

 

Todos hablaban de ella. Era practicamente inevitable no escuchar su nombre al poner un pie en el estadio. ¿__________? Sí, ella. Admirada por muchos y reconocida como la domadora de hombres en el cesped. ¿Cómo lo lograba? Usando su silbato, un balón de fútbol y su encanto tan sensual y femenino.

 

Jonas Brothers

Jonas Brothers

Kevin Jonas.

Kevin Jonas.

Jonas Bros.

Jonas Bros.

Nick Jonas

Nick Jonas

Joe Jonas

Joe Jonas