Balconies.

Balconies.

Sobrevivir no ha sido fácil. La guerra no parecía terminar.

Capítulo XIX

 

Mis dedos se deslizaban sobre las teclas blancas y negras del piano, con agilidad y bastante experiencia.

Ese era el momento de estar sólo conmigo, de pensar si realmente con todo lo que hacía me sentía bien o si debía cambiar algo que era una cosa que realmente creía imposible.

Los Ángeles. Regresar a  mi hogar, sentir paz y tranquilidad. Era algo que realmente anhelaba y que había conseguido de una manera u otra estando rodeado de un pasado que se repercutía en mi presente y probablemente en mi futuro y en el de los míos. Había un montón de instrumentos en esa sala, un montón de discos y reconocimientos de los hermanos Jonas. En mis ojos aparecía el orgullo con un sabor lejano a gloria pero que ahí estaba.

-¡Nick!

Gritaron ahí fuera.

Era una dama, lo sabía. No era mi madre, no era __________, no era alguna chica de mis hermanos. Era ella, la hermanita que siempre hubiese querido tener pero que desafortunadamente no se me dio.

-Nicholas.

Mi madre entró al gran salón buscándome con su mirada, sonrió al verme sentado en el piano tocando alguna melodía de alguna canción que no era cualquiera, era una de esas clásicas de la familia. Una al puro estilo Jonas.

Paré sin importar que me interrumpieran en el intento de terminar la canción, posé mi mirada pacifica en ella.

-Ea, mamá. ¿Qué hay?- Me puse de pie y caminé hasta ella plantándole un beso en su frente, como los que ella solía darme -Vaya, cada vez te ves más linda.

Comenté viéndole sus lindos ojos. Esos que mi hermano mayor tenía y que tanto le encantaban a otros, incluyéndome.

-¿Sabes quien está allá abajo?

Preguntó sonriente.

-Sí.

Afirmé con una sonrisa en mi rostro también.

Sin más ni menos, ambos salimos y comenzamos a bajar los peldaños de madera. Vislumbré a través de los cristales pulcros de la ventanilla de la cocina un cabello oscuro y liso en el jardín trasero, como el de ella. Parecía un poco más alta desde la última vez que le había visto.

Casi corriendo salí y me alegre al ver el verde césped que mis padres amaban mantener en buen estado.

-¡Ahí estás!

Me señaló mi hermano mayor dejando en el aire la conversación que mantenía con esa personita a quien me alegraba mucho de ver.

-Maya.

Dije tranquilamente con una sonrisa que esperaba que se viera bastante bonita, porque eso intentaba.

-¡Nick!

Gritó como la primera vez que había dicho mi nombre ese mismo día.

-Tanto tiempo sin verte. ¿Cómo has estado?

La estreché entre mis brazos por un largo rato que no recompensaría todo el tiempo que había estado sin verla.

Maya se había ido a estudiar a Europa cuando yo apenas tenía diecisiete años y no se había dado el chance de venir de visitas hasta ahora.

-Muy bien. ¿Tú que tal?- Sus ojos se veían emocionados al igual que los míos -Ya eres todo un hombre.

Bromeó.

-He estado excelente

Aseguré riendo.

Caminamos hasta unos taburetes que estaban por ahí, y entonces entablamos una conversación junto a Kevin.



~*~



Estaba un tanto cansado de marcarle al número del celular de __________, no la veía desde la mañana cuando había partido con Danielle de compras.

Me estaba enojando un poco porque me desviaba las llamadas al buzón. ¡Ah! No sabía realmente porque lo hacía.

-Quédate tranquilo, hijo. Sabes como es Dani, ha de haber sonsacado a ___________.

Comentó mi padre riendo mientras tomaba asiento.

-¿Quién es __________? ¿Tu novia?

Sus cejas se movieron de arriba hacia abajo varias veces con cierta velocidad.

Recordé tiempos atrás cuando ella le hacía la vida imposible a mis anteriores novias junto con Joe. Le agradecía todo eso a ambos.

Sonreí un poco. Había olvidado mencionarle ese episodio de mi vida a Maya. Ella no sabía que estaba por casarme dentro de unos meses.

-Sí, con quien me casaré dentro de unos meses.

Aseguré viendo como susodichas damas entraban a través de la puerta principal con un montón de bolsas. Conocía a mi novia perfectamente, podría decir que mejor que a la palma de mi mano por lo que podía asegurar que Danielle le había contagiado un poco de todo eso que ella amaba hacer. Comprar, comprar y comprar.

Me puse de pie y vi a la esposa de mi hermano mayor mientras negaba lentamente con mi cabeza.

-Ay vamos, Nick. No me mires así. ¡Lo ha disfrutado como nunca!

Rió mirándola como si de su pupila se tratara para luego ir y saludar a Maya.

Me acerque a ella quien miraba entretenida un retrato familiar de hace muchísimo tiempo atrás.

-Gracias por atender mis llamadas, señorita.

Levanté mi ceja izquierda, haciendo un típico gesto de amargado y cretino mientras esperaba una respuesta o explicación.

-Olvidé llevar mi celular.

Rió comentando sin mucha importancia.

La miré vacilando, no sabía si realmente había dejado su celular o era una simple excusa, luego, técnicamente la arrastré hasta quedar frente a la jovencita que recién había llegado.

-Cariño, ella es Maya. La hermanita que mis padres no quisieron darnos- Reí y miré a la morena de cabello liso y oscuro -Enana, ella es __________.

-Un placer, querida.

Comentó sólo eso.

-Igualmente.

Sonrió amable.

Agradecía inmensamente que fuera amable con mi familia. Ha de ser bastante estresante tener que estar conociendo un montón de personas casi diario, aun cuando ni siquiera llegaba el día en que le presentaría formalmente a la familia.

-¿Podemos hablar?- Le pregunté susurrando cuando todos mantenían una fluida conversación, al verle asentir me coloqué de pie -Con permiso.

Nos disculpé y le tomé su mano sintiendo su temperatura fría. Aun estando abrazada por el calor de LA seguía fría.

Salimos al jardín, donde las estrellas brillaban en un oscuro cielo totalmente diferente al que acostumbrábamos ver en nuestros balcones.

-¿Y bien?

Se sentó en el césped con piernas cruzadas y así también lo hice yo.

-Sólo quería tenerte a solas para decirte cosas cursis y lindas.

Logré decir la frase entre carcajadas.

Ella y yo no acostumbrábamos a andar por ahí diciéndonos cosas cursis así que tenía momentos exclusivos para hacerlo pero siempre la tomaba desprevenida.

-Oh...- Articuló viendo como dejaba mi cabeza descansar en sus piernas -Este será uno de tus momentos de dulzura.

Bromeó llevando sus manos a mi cabello que estaba un poco largo por lo que se le haría mas divertido enredar sus dedos en mis cortos rizos.

Sonrió y me quedé viendo el panorama de su linda sonrisa desde mi posición.

-Tienes una linda sonrisa- Comenté serio -También tienes unos lindos ojos, una bonita nariz- Agregué -Y unos labios bastante comestibles- Volví a hablar -Seré directo. Me encanta todo de ti.

Terminé.

-Vaya. Gracias- Uno de sus dedos recorría con delicadeza mi rostro -Tu tienes unos bonitos ojos, unos lindos labios en forma de corazón, y una nariz un tanto extraña pero aun así me gusta- Rió bromeando haciendo que levantara mi ceja izquierda -También me gustan mucho tus lunares y tu cabello- Hizo un gesto de esos tan de ella -Pero no es que me guste todo de ti, sólo eso que te dije.

Alcé mis dos cejas en señal de sorpresa.

-¿Lo dices en serio?

-No- Contestó enseguida dejando salir unas cuantas carcajadas -Me encanta todo de ti. Hasta cuando haces ese montón de gestos o expresión de cretino y amargado con tus cejas. Es que, simplemente te amo.

Reí y me senté a su lado.

-Tú no te imaginas cuanto te amo, hermosa.

Le besé bajo aquel cielo estrellado californiano, le besé con amor, le besé con cariño.

 

 

 

~*~

Hola chicas. Como les va?
Sólo quería decirles algo: Comenten que ya me estoy deprimiendo. u,u Cada vez los comentarios son menos. 
Las quiere; Marie.

Capítulo XVIII - Parte II


Parecía todo un admirador secreto espiando a mi prometida desde la planta alta de mi casa; me había planteado la idea de buscar un hobbie para mí mismo y no habría conseguido uno mejor que ese: Contemplarla a ella, quien charlaba con su mejor amigo.

-¿No has reconsiderado negarle la propuesta a mi hermano?- Bromeó haciendo que ella frunciera el seño, fingiendo estar enojada. Él sólo rió a carcajadas al ver su reacción -Bueno, lo digo porque ha de ser bien horrible vivir con Nicholas todo el tiempo.

Sonrió recibiendo un golpe en el hombro por parte de ____________.

-Cállate Joseph.

Le ordenó con una sonrisa en su rostro, una sonrisa que habría aparecido esta misma noche después del momento en la playa y que nadie tenía intenciones de quitar.

-Sabes que bromeo. Si alguien que ha de estar tan feliz como ustedes dos por todo esto, soy yo.

Confesó suspirando y viendo a Jacob colorear un par de automóviles que el mismo había dibujado.

Cada vez que aparecía esa melancolía, tristeza y dolor en la mirada de mi hermano cuando veía a Jake parecía que una lanza me atravesaba llenándome de culpabilidad.

Entonces me perdí en mi horroroso intento de cumplir con mi nuevo hobbie. Me entretuve mirando cuantas similitudes tenían Joe y Jacob;  unas cuantas pecas en el mismo lugar, los ojos como el color de la miel, el mismo cabello rebelde pero eso no le quitaba el parecido a su madre.

Lizzie y Joseph siempre se habían amado, nadie negaba eso. Todo el mundo decía que nada ni nada podría separarlos, incluso yo mismo lo decía. Pero sin embargo, la vida a veces juega bastante sucio. ¿Quien iba a imaginar que iba a ser yo quien le quitara todo a mi hermano y a mi -ahora- prometida? ¿Quien iba a imaginar que yo iba a causar muertes?

Todo había sido sorpresivo para todos. Hasta para mí.

Pero la mayor sorpresa de todas fue la que recibimos esa noche de desgracias al llegar al hospital en medio de lágrimas: <<Hemos logrado salvar al bebé>> Esas palabras marcaron y cambiaron totalmente la vida de mi familia. Jacob habría nacido cuando nadie lo esperaba y probablemente, ese había sido el momento más indicado.

Mi hermano tenía mil y un razones para odiarme de por vida, más sin embargo, él es un tipo con un corazón de oro y aquí estamos. Le arrebaté el futuro de sus manos.

¿Y ahora? ¿Cómo estaban las cosas?

Jake estaba atrapado en una nudo bastante difícil de desamarrar. Su padre es Joe, Lizzie era su madre. Sí, Lizzie, la hermana difunta de mi prometida. ¡Cuantos giros daba la vida!

Ahora sólo debía idear una manera fácil de explicarle todo esto a la chica que charlaba entretenidamente con mi hermano.

-¡Nick!- Gritó ___________ desde abajo intentando llamar mi atención -Bárbaro. Tengo una buen rato llamándote.

Rió con Jake en sus brazos.

-Lo siento, mi amor- Susurré dejando de estar ensimismado -Estaba... Recordando y... pensando.

Concluí sacudiendo mi cabeza rápidamente y bajando a la sala, donde estaban.

-Tu hermano tuvo que irse, dijo que tenía una emergencia- Explicó frunciendo el seño -Quizás deberías llamarle, se le veía un poco extraño.

Suspiré sopesando la idea de por qué Joe se había ido.

Cada vez que escuchaba la palabra "boda" intentaba alejarse de donde hubiese salido.

-Será mejor dejarlo tranquilo. Ya se le pasará - Sonreí un poco -¿Qué hay contigo, Jake? Ya deberías estar dormido.

Miré mi reloj confirmando la idea que pasaba por mi cabeza, eran las 11:39 pm.

Extendí mis brazos y lo cargué. Amaba con todo mi ser a ese niño.

La miré de nuevo a ella pero esta vez le intentaba explicar que debía ir a dejar a Jacob en su habitación.

-Ve, estaré aquí esperándote- Besó la mejilla de la personita a quien llevaba en mis brazos -Duerme bien, pequeño.

Su mirada que a veces parecía un tanto fría conseguía tomar calidez.

Rió al ver la cara enojada de Jake cuando ya comenzaba a caminar.

-Te quiero, ___________.

Gritó cuando ya terminaba de subir las escaleras.

Giré a la derecha, yendo al pasillo donde se encontraba la puerta de la habitación más desordenada de toda la casa. Entré y me sorprendí al verla un tanto recogida, eso sólo podía explicarse con un nombre: Marta.

Sonreí y lo bajé para que fuera a cepillar sus dientes y ponerse el pijama.

Pasados unos segundos ya estaba en la cama, envuelto en un montón de cobertores.

-Buenas noches, Jake- Besé su frente, como mamá solía hacerlo conmigo -Recuerda que te quiero.

Apagué las luces y salí de su habitación yéndome por el mismo camino por el cual había venido.


 

Capítulo XVIII - Parte I

 

Gaviotas volando en el cielo, el sol se ponía en el horizonte demarcado por la linfa azul y las nubes comenzaban a teñir el cielo volviéndolo totalmente grisáceo.

El viento chocaba en nuestros rostros y revolvía cada uno de nuestros cabellos despeinándolos.

Ambos con la mirada perdida en las profundidades del mar, concentrados en disfrutar el hermoso momento en el muelle.

Tomados y poseídos por el silencio, ambos creían y sabían que las palabras sobrarían ahí.

Tomé un puñado de arena y veía como se iba yendo por entre mis dedos, se iba, se esparcía por todos lados por la brisa y caía contra el suelo chocando con más granos de arena; se iba rápido y fácil así como el tiempo, como las oportunidades, como todas las cosas.

Fue así entonces, como recordé aquel sueño que sin duda alguna había sido fugaz pero bastante difícil de borrar.

-____________- Llamé su atención mientras dejaba ir los últimos restos de arena en mis manos, suspiré buscando la manera de decir algunas cosas -Esta madrugada soñé algo y quiero decirte un par de cosas acerca de eso...- vacilé -Pero no sé como decirlas.

-Sólo dímelas.

Dijo sin quitar la mirada del sol que cada vez era menos visible ante nuestros ojos humanos.

Había estado ensayando como rayos decirle a ella que quería hacer las cosas bien, hacer eso que nos mantenía aun unidos un poco más sólido, no tangible pero si más fuerte sentimentalmente.

En el bolsillo de mi abrigo estaba un objeto. Pequeño, significativo, costoso, hermoso. Cambiaría unas cuantas vidas, muchas. Con su monosílabo podría cambiar toda una historia.

-Te amo- Susurré con nervios y expectante ante su mirada que recién se clavaba en mí -Te amo, ___________.

Repetí una vez más con más seguridad, con voz firme.

Sus rostro que hace unos segundos reflejaba lo ensimismada que estaba, había cambiado.

Aparentemente no tenía algo que decir,  no sabía si eso hacía el momento más fácil o difícil.

-Sí, te amo y... quisiera que aceptaras casarte- no había terminado la frase cuando me di cuenta que sus ojos compartían cierta sonrisa oculta en sus labios obligados a estar cerrados, una que otra lágrima acumulado que quizás no dejaba salir porque pensaba que no era más que un producto de la cursilería -Conmigo.

Concluí lo obvio.

-¿Casarnos?

Suspiró con cierto miedo, luego de preguntar ruborizada y ahogada en sentimentalismo.Una sonrisa se dibujó en su pálido rostro, mientras nuestros labios se acercaban cada vez más.

Comenzaba a sentir como mi rompecabezas tomaba forma, se completaba de poco a poco.

 

Capítulo XVII

 

 

Guitarras, baterías, piano...

Estaba rodeado y por primera vez no me sentía en armonía con esa habitación. Me sentía acorralado. Incómodo.

Tomé la guitarra acústica, una de mis favoritas, la posicioné bien para comenzar a tocar un estruendoso y horrible sonido.

-¿Qué mierda estás haciendo, Nicholas Jonas?

La voz de Joseph había retumbado en toda la habitación haciendo callar a mis dedos, viendo como estático y en el medio de la habitación no conciliaba componer algo.

-No lo sé- Confesé -No puedo hacer música.

Jamás, repito jamás, pensé que en algún momento podría decir e incluso pensar eso.

Maldije en mis adentros sin saber que estaba pasando, sin saber como rayos había llegado a eso.

-¡Ves! ¡Te lo dije! Tú vida sería una completa basura sin ______________.

Sus ojos se posaron fríos y con rencor en mí. No entendía nada; era como si al despertar de un sueño todo había cambiado y había sido para mal.

Mi hermano debía estar bromeando. ¡No había ninguna razón para sacar de mi desdichada vida a la mujer que comenzaba a obsequiarle el sentido!

-Joe, no sé que hablas. Yo amo a __________ y no pienso sacarla de mi vida.

Con un todo calmado y pausado intentaba hacerlo entender. Probablemente él ya estaba enloqueciendo o algo así.

Él miró su muñeca viendo la hora en un reloj inexistente.

-¡Bravo hermano! El tiempo pasó, y tuviste miedo de comprometerte con una mujer. Vaya hora a la que te vienes a dar cuenta de estas cosas.

Dijo eso y hecho una furia salió de ahí.

Mis manos temblorosas dejaron la guitarra encima del piano para luego ir hasta mi cabeza y enterrarse entre mis cabellos.

¿Cuando había pasado esto? ¡Maldita sea! Las lágrimas comenzaron a acumularse en mis ojos. Ni siquiera sabía que era lo que sentía.

Sin pensarlo dos veces salí casi trotando a la casa del costado, a la casa vecina vi la silueta de Joe en la sala y al salir me di cuenta que no estábamos donde creía.

Paré en seco viendo lo que era totalmente desconocido.

Volví a entrar aterrado.

-¿Dónde estamos, Joe?- Mi voz estaba temblando -¡Maldita sea! No entiendo nada.

Ni siquiera podía pensar bien, fruncí mi ceño y rápidamente pasé mis manos por mi rostro.

-Oh, Nick. Vamos. ¿No recuerdas? Tuvimos que mudarnos cuando decidiste sacar a quien amabas de tu vida- Me fulminó con la mirada -Tenemos un concierto que dar en cinco horas. Espero que sí recuerdes que tienes una podrida vida de famoso.

El sarcasmo de Joe me dolía bastante y me hacía querer desplomarme.

Entonces, prácticamente ya no era nada de lo que quería ser.


Desperté. Temblaba sudoroso y agitado casi cayéndome de la cama. Todo había sido una mala jugada de mí para mí. ¿Que tal eso?

Jacob dormía a mi lado tranquilamente. Me sorprendía que no hubiese despertando aun cuando parecía que estaba dándome un ataque epiléptico.

Suspiré sentándome al borde de la cama y pasando rápidamente las manos en mi rostro en señal de frustración vi el reloj que marcaba las 03:03 am, necesitaba salir a respirar un poco de aire y así lo hice.

-¿Qué haces acá?

Me preguntó ella que desde su balcón sin mirarme.

No había notado su presencia hasta escucharla hablar por lo que me sobresalte.

-Vine a respirar aire fresco- Expliqué viendo como su mirada se perdía en el cielo sin estrellas y dándole gracias a Dios de que ella aun estuviera de alguna manera u otra dentro de mi vida -Y a cerciorarme de que aun sigues aquí.

Sonreí un poco bajando mi mirada.

Vaya, Nicholas. ¿Por que temes tanto dar un paso más con ella?

-¿Por qué debería irme?

Su ceño fruncido me alivió, ella no tenía intenciones de irse pero lamentablemente si en cualquier momento le pasaba esa idea por la cabeza era libre de tomar sus decisiones.

-En algún momento te vas a cansar de tanto esperar algo más de mí.

-Pues, apresúrate.

Me miró unos segundos por vez primera en los pocos minutos que había compartido ahí con ella, se acercó y besó mi mejilla para luego marcharse sin decir palabra alguna.

Y entonces fue ahí cuando me di cuenta que... El tiempo ya se está agotando.

 

Signs of life.

¡HOOOOLA!

No saben el notición de último momento... ¡sigo viva! xD

Lamento haberme ido tan repentinamente y por un tiempo tan largo.

He estado tan ocupada que tuve que dejar todo esto por un largo rato.

Pero ya he vuelto... ¡Aquí me tienen!

Ahora mismo les estoy escribiendo un nuevo capítulo.

Hasta pronto, muy pronto.

PD; Feliz día a todas las devotas de la Virgen de Guadalupe. \o/

HEEEEY, GIRLS.

Hola, chicas.

¿Cómo están todas mis queridas lectoras? Espero que muy bien.

¿Ya leyeron lo que está al costado derecho? 90 minutos... Sin prórroga. Era será la novela con la que seguiré al terminar esta, claro que si ustedes quieren. Es algo muy diferente, sin dudas un proyecto bastante innovador o por lo menos así pienso. Una novela que tendrá muchísimo que ver con el fútbol pero claro que sin perpder ese toque romanticón al puro estilo Jonas, y quien sabe... A lo mejor y hasta puede haber uno que otro capítulo hot. Ustedes deciden.

Con mucho cariño; Marie Jones.

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...

"No andes por caminos trazados, pues, solo conducen a donde otros han ido". Alexander Graham Bell


PRÓXIMAMENTE...

 

90 MINUTOS

Sin prórroga.

 

Todos hablaban de ella. Era practicamente inevitable no escuchar su nombre al poner un pie en el estadio. ¿__________? Sí, ella. Admirada por muchos y reconocida como la domadora de hombres en el cesped. ¿Cómo lo lograba? Usando su silbato, un balón de fútbol y su encanto tan sensual y femenino.

 

Jonas Brothers

Jonas Brothers

Kevin Jonas.

Kevin Jonas.

Jonas Bros.

Jonas Bros.

Nick Jonas

Nick Jonas

Joe Jonas

Joe Jonas